Miguel Paulino Tato quiso ser superhéroe, pero vivió lo suficiente para volverse un villano. Orgulloso de ser crítico y censor, al momento de su muerte en 1986, nadie lo lamentó: ni sus hijos, ni sus colegas cineastas y periodísticos. Solo quedaron en la memoria colectiva sus tijeras, que fueron guardadas en el cajón de la historia y que nunca más vieron la luz dentro del cine argentino. A lo largo de su carrera firmó como “Néstor”, nombre que representaba una alegría para sus seguidores y una advertencia para todo aquel que pensara distinto a él. La única verdad que reivindicaba como periodista era la suya y por eso solía escribir en primera persona del singular. Trabajó en medios gráficos como El Mundo , Cabildo , El Pampero , Sábado , Mundo Radial y Esquiú , entre otros. En la mayoría de ellos, gracias a su temperamento y verborragia, debió abandonar. Intentó por medio de la revista Cámara! (1937-1938) romper con los condicionantes de las grandes productoras, pero nunca ...
Escribo seguido pero publico cada tanto. Están avisados...